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We Love Neon Forever

viernes, 9 de diciembre de 2016

 Existen tecnologías "antiguas" que, a pesar de los posteriores y novedosos descubrimientos que monopolizan la industria, sobreviven insistentes, gracias quizás, a ese halo especial que las hace únicas.

 Y es que cualquiera que lo haya contemplado, reconocerá el atractivo que el caótico despliegue de luces y colores, entre rótulos y carteles, concede a la noche en la gran ciudad. Entre el resplandor del coral y la esmeralda, el azul eléctrico y el rosa flamenco entrevistamos a Luisa Álvarez, la diseñadora y creadora de "We Love Neon".














 El neón se hizo muy popular en Estados Unidos para la creación de anuncios y señalización entre los años 1920-1940. Las cercanías de Times Square, en Nueva York, se hicieron famosas por sus sofisticados anuncios luminosos hechos con tubos de neón. Cada rótulo en sí era una seña de identidad para las empresas en una época en que este tipo de iluminación se convirtió en un fenómeno cultural y que también quedó grabado en nuestros cerebros a través de las películas.

 Lo bueno es que el néon se mantuvo y no lo eliminaron con el auge de la fluorescencia, ni siquiera ahora, que se intenta equiparar a la luz led aunque no es lo mismo.
 La luz de neón se caracteriza por una luminescencia brillante producida por diversos gases, principalmente el gas Neón, que se introducen en un tubo de cristal y se excitan mediante la electricidad.

 Luisa, quien es diseñadora de luz arquitectural y artistanos explica que esos tubos de cristal, que pueden ser de dos tipos, pirex o murano, son tubos rectos que se van modelando con fuego mediante sopletes. Durante el proceso, los tubos tienen que estar totalmente cerrados y sin una gota de aire y para ello, se realiza un vaciado sometiéndolos a alta tensión para que tampoco quede ni una mota de polvo. Tras introducir el gas también necesitan un período de maduración antes de poder utilizar la pieza.

 Para ella, como conocedora de las fuentes de luz, la de neón siempre ha sido de sus preferidas y cada vez que se proponen eliminarla se rebela y se pone a crear. A través de su pseudónimo "Travesías de Luz" hace instalaciones efímeras de luz urbana tanto en España como en el extranjero y el neón era un asunto pendiente con el que quería trabajar desde hace muchos años. 



 También nos cuenta que los neones duran mucho tiempo y de hecho han sido la fuente de luz desde los años 20 (cuando se descubrió) hasta ahora, en el rotulismo de gran altura, en publicidad y en marquesinas, debido a su longevidad y a que requiere poco mantenimiento.

 Pero tras la aparición de nuevas fuentes de luz industrializables (que no necesariamente más económicas) el neón se ha ido perdiendo debido a que su producción es exclusivamente artesanal y en cierto modo es un producto frágil. Pero también porque cuando se introducen productos de nueva generación, se suele pisar lo que ya hay.

 A pesar de ello, se ha demostrado que es capaz de permanecer a la intemperie durante más de un siglo y el consumo es muy bajo. El neón auténtico, en tubo de vidrio soplado y modelado que se tiene que hacer pieza por pieza a mano está realizado por artesanos sopladores con una larga trayectoria profesional y es una habilidad difícil de aprender. 

 Donde antes había decenas de talleres de sopladores ahora no queda casi ninguno. Pero cuando todo el mundo parecía estar de acuerdo en que el neón es un producto complicado y que no se puede poner, ella decidió tirarse a la piscina con la intención de desarrollar la idea del neón "take away".



 Partiendo de la base de que ya conocía cómo funciona esta técnica y la naturaleza en sí del gas se le ocurrió crear el neón "take away" para acercarlo al público. Desmitificarlo dentro del plano del rotulismo o la publicidad que es donde ha estado relegado siempre y crear piezas que uno se pueda llevar a casa, como si de pequeñas lámparas se tratara.

 Luisa crea el diseño y unos artesanos sopladores colaboran con ella para ir modelando las figuras. Las piezas de take away consumen unos 10-20 w y los precios van desde los 50€  para las figuras pequeñas como los corazones, 75€ si aumentamos el tamaño como las del bocadillo, la estrella o el rayo, 90€ el "olé" ó 130-150€ los cactus en maceta. 

 Todas las piezas están hechas en España por artesanos veteranos que realizan la técnica del soplado de vidrio pirex. Cada pieza es tratada y diseñada con mucho amor por Luisa, quien pretende divulgar y acercar el neón al público final para rescatar esta fuente de luz fabulosa en peligro de extinción.


 Para Luisa hay dos fuentes de luz que estimulan mucho la alegría y considera bienes pasivos. La luz de neón y la luz incandescente (que también se está eliminando), tienen un brillo especial muy difícil de conseguir con otras fuentes de luz. 

 El color rojo es su favorito, suele ser el más atractivo y tiene un brillo muy especial. Es el gas neón puro y duro en un tubo transparente y sin tintes ya que para conseguir otros colores se juega con pigmentos y con el gas argón. Y para según qué atmósferas todos los colores resultan agradables.

 La obra más grande que ha realizado fue una instalación en la coctelería Salmon Gurú para Schweppes, para lo que trabajó con el estudio de decoración "Madrid in Love". Con un concepto que partía  del cómic, querían trabajar partiendo del famoso rótulo de Schweppes en la Gran Vía, haciendo como si éste explotara y aquí podéis ver el resultado.

 El llamativo rótulo de colores como fondo para la palabra "Schweppes", decora la fachada del Hotel Vincci Capitol desde 1969. Ya es uno de los iconos de la ciudad y ha servido como inspiración de escenario para alguna película. Seguro que recordáis cuál.


 Y  hablando de letreros, ¿sabéis cuál es el neón más famoso de Madrid?. 

 Instalado en la Puerta del Sol en el año 1935, ha permanecido intacto y sin modificación incluso cuando en los años 60 se retiraron los rótulos luminosos que había en lo alto de los edificios de la Puerta del Sol. Fue trasladado a un almacén para su restauración en 2011, pero al conocerse que no volvería a su ubicación original una movilización popular consiguió devolverlo al kilómetro cero con el apoyo de las redes sociales y los propietarios del número 11 de la emblemática plaza. 

 En su nueva ubicación, el "sol de Andalucía embotellado" del Tío Pepe, contempla con su guitarra, su chaquetilla y su sombrero cordobés a los transeúntes tal como lleva haciendo los últimos 80 años.















 Ya para terminar, celebrar el trabajo de Luisa y de todos esos artesanos que con su rebeldía y dedicación, decoran con alegría y color los rincones más originales de esta ciudad y en su versión "take away", de cada hogar.

 Podéis contactar con ella a través de su web, o llevaros directamente una de sus obras, que encontraréis en "Old School Rastro" en c/Mira el Río Baja 14, Madrid. Y también en algunas ediciones de Mercado de Motores.
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