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Los irresistibles kimonos de Fiu Fiuus traen Japón a tu armario.

martes, 29 de noviembre de 2016

 Cuando te encuentras con prendas únicas, de esas que sabes han sido cuidadas desde su origen y que además cuentan con un largo recorrido tanto en kilómetros como en tradición, es difícil dejarlas escapar. 

 Creadas a mano desde las tintadas hasta las costuras, bordados o dibujos, hoy conocemos la apuesta pionera de una pareja singular que se ha lanzado a la aventura de introducir en nuestro armario un pedacito del Japón tradicional. Sus piezas, son tan diferentes y exclusivas que no sería extraño que al pasearlas por la calle se oyeran suspiros o, como su nombre indica, admirados silbidos. 
 Belleza (うつくしさ), color (いろ) tradición (でんとう) y especial (でんとう) son los adjetivos que mejor definen los kimonos de Fiu Fiuus. 






 LOS INICIOS
 Cuando hace unos cuatro años, Aida dejó su trabajo de administrativa en Bilbao para venir a Madrid a estudiar Podología, seguramente no imaginaba que acabaría con su propio negocio textil junto con su pareja, David. Un madrileño que conoció aquí y que en aquel entonces era comercial de telecomunicaciones.

 En la familia de Aida todos provienen del mundo del arte y la moda, por lo que los oficios de diseño y confección ya los había mamado desde pequeña. Como además la gusta coser, se metió en en el mundo de la moda como un hobby con el que ganar un dinerillo extra.
 Las cosas empezaron a cambiar cuando una amiga suya, casada ésta con un japonés, la prestó una pieza original de kimono que la fascinó. Aida experimentó combinándola con diferentes prendas y al poco tiempo, David también se implicó de lleno. 

 Empezaron a investigar y profundizar en la cultura nipona. A finales de 2014 viajaron a Japón y definitivamente quedaron enamorados de todo lo que rodea al kimono, de la cultura tradicional japonesa y su modo de hacer las cosas a mano con ese nivel de perfeccionismo que caracteriza a los artesanos japoneses.











 A  raíz de todo esto, decidieron reorientar y emprender juntos el proyecto, enfocándose en la pieza del kimono y diferenciándose así del resto de moda del momentoAida desarrollando su faceta artística además de las tareas de diseño, confección e imagen de la marca y David en el aspecto comercial y publicitario, dirigiendo los medios sociales y la web.

 TRADICIÓN  
 Pero antes de continuar, conozcamos un poco la prenda. 
 El Kimono es en realidad el conjunto de prendas que conforman la vestimenta tradicional japonesa. Cada pieza tiene su nombre dependiendo de su utilidad, la ceremonia a la que se destina, o la persona que lo va a vestir (por ejemplo si es para una viuda, o para celebrar una boda).
 La que ellos comercializan principalmente es el Haori o chaqueta de kimono. Esta chaqueta se lleva siempre abierta a la altura del pecho y es bastante ancha, ya que al ser la última prenda que se coloca encima del resto del conjunto, debe salvar las formas y no aplastar otras como la del Obi o faja ancha de tela que se anuda en la espalda. 
 El Haori suele medir entre 65 y 90 cm de largo. Se lleva atada con unas cuerdas a la altura del pecho, con la idea que se vea el kimono (que llega hasta el suelo), el Obi y el resto de piezas.
















 En las familias adineradas del antiguo Japón, los kimonos solían ir marcados con el sello de la familia en la zona de la nuca y a veces también en las mangas. Se representaban generalmente con flores o cabezas de animales, impresos o pintados a mano sobre la seda o incluso, los que menos, bordados. Muchos de los kimonos que traen, aún conservan ese sello.

 A finales del siglo XIX no se podía vestir de forma ostentosa y los kimonos tenían que ser discretos y sin ningún tipo de decoración exterior. Se lucían al llegar a los sitios y darles la vuelta, ya que era en el interior de estos kimonos reversibles donde se encontraba la explosión de dibujo y color. Como en este kimono de caballero de los años 20, de seda fina y pintado a mano, que si bien ha perdido el color blanco original sigue estando muy bien conservado.



 Y  hablando de la época, algunos de estos kimonos traídos desde los sitios más recónditos de Japón, tienen más de 100 años, y todos ellos se remontan desde la década de 1950 hasta finales del siglo XIX.

 LA APUESTA DE FIU FIUUS
 Pero no todos los kimonos de Fiu Fiuus son un producto vintage. Conseguir un kimono japonés nuevo es excesivamente caro, así que llegó un punto en que se decidieron a confeccionarlos ellos mismos desde el principio. Reduciendo así los costes, pueden ofrecer que sea el cliente quien estrene el suyo propio.

 En su colección encontraremos tanto los kimonos japoneses auténticos como los confeccionados por ellos, creados también a partir de telas originarias de Japón. Telas que aprovechan al máximo para crear complementos en colaboración con otras firmas con las que se dan a conocer conjuntamente, como es el caso de estas pajaritas con The Fabric Rose.  





 Para Aida y David, esta prenda tradicional es bella y digna de ser conservada como tal, por lo que al confeccionar un kimono utilizan el patrón clásico, con sedas tanto en el forro como para el exterior. 

 Por otro lado, huyen un poco de la estética más tradicional japonesa porque lo que buscan es occidentalizar esta prenda unisex a la que bien se puede dar un uso cotidiano combinándolo con unos vaqueros o deslumbrar en ocasiones más especiales con un traje de tubo o un vestido para una boda. 



 De entre los kimonos que venden, los de seda Shibori tienen mucho éxito. Es seda tratada con una antigua técnica de teñido con bloqueo que limita el paso de la tinta a través de nudos, atados y otros obstáculos. Es muy apreciada en Japón y muy complicada de hacer en este tejido. 
 En la siguiente imagen, se aprecia el antes y después de teñir una pieza. La seda se ha levantado manualmente para hacer multitud de nudos diminutos, y tras teñirla, pareciera que tiene relieve. Cada cuadradito con un punto de color en la cima era un nudo.



 EL TRABAJO DE CAMPO
 En cuanto a las piezas originales traídas de Japón, una se pregunta cómo las consiguen. ¿Habrán tenido que aprender japonés?. Por suerte para ellos no, ya que cuentan con la inestimable ayuda de María, socia de ambos y la misma amiga que prestó a Aida  aquel primer kimono con el que empezó todo.

 María vive en Japón y es la que se encarga de buscar estos "diamantes en bruto". En Japón existe una tradición antigua por la que se entregan los kimonos antiguos a cambio de los nuevos, por lo que hay muchas tiendas de segunda mano que se dedican a vender kimonos muy baratos o a cambiar unos por otros. Pero la mayoría de ellos los encuentra gracias a su red de contactos y donde realmente encuentra las piezas más antiguas y mejor conservadas es en remotos pueblecitos e incluso en casas particulares, donde la propia familia ha guardado esas prendas durante décadas.

 De  hecho, en la colección de Fiu Fiuus, la mayoría de piezas siguen la estética clásica sin grandes dibujos modernistas y con colores pastel, con flores y dibujos tradicionales. Algo que contrasta con la moda actual japonesa, algo más extravagante y difícil de combinar aquí en occidente.















 HABLEMOS DE PASTA
Si llegados a este punto ya deseáis uno para vuestro fondo de armario pero os preocupa que el precio se dispare por su exotismo, os diré que son bastante asequibles para prendas de tal calidad.
 ¿Que cuánto cuesta una chaqueta de kimono? Pues los precios van desde los 90€, hasta más o menos los 230€, un umbral que procuran no superar excepto en ocasiones muy contadas. El precio medio ronda los 140€. Hay que tener en cuenta que cada prenda lleva un trabajo diferente y el precio depende del tipo de seda, si está pintada o no, de la antigüedad que tiene... o por ejemplo si va bordada con hilo de oro. 

 Lo mejor, que son prendas atemporales y hechas de un material resistente como es la seda, que no requiere un cuidado especial y basta una limpieza en seco en una tintorería de confianza para conservarla... ¡quién sabe si por otros 100 años!, eso sí que que sería amortizar ¿verdad?. El envío y los posibles arreglos a medida que pueda necesitar el cliente son gratuitos.

  Personalmente, me llamó bastante la atención los cuidados detalles que incluyen en su original embalaje. Las cuatro palabras pilares de la marca: belleza (うつくしさ)color (いろ) tradición (でんとう) y especial (でんとう) están representadas en la caja y en las tarjetas. Además cada kimono va acompañado de un haiku distinto, y de una pajarita de origami que hacen ellos mismos.
Las pajaritas de vestir tienen su embalaje a medida y las acompaña una tarjeta de presentación en la que te indican cuál es tu edición, esto es que como mucho hay 4 ó 5 pajaritas similares a la tuya que han salido del mismo trozo de tela y que no se repetirán.





 DÓNDE Y CUÁNDO
 Lo cierto es que Aida y David han estado moviéndose mucho por diferentes mercados pop-up de la Península y es muy posible que ya os hayáis cruzado con el puesto de Fiu Fiuus si habéis estado en  Mercado de Motores, el Nómada Market o Malamarket por mencionar algunos en Madrid.

 Ahora que se acercan fechas señaladas van a apostar fuerte y estarán en diferentes emplazamientos a la vez en el mes de Diciembre. Aquí tenéis las fechas:
  •  2 y 3 en el Salesas Village en c/Campoamor.
  • 3 y 4 en el Temporary Market en Príncipe de Vergara 9, 2º izq. 
  • 10 y 11 en el Molly Market en el Colegio de Arquitectos y en Mercado de Motores.
  • Del 7 al 11, del 15 al 18 y del 20 al 23 en el Jingle Bells Market, Plaza de Santa Bárbara 10.
  • 16, 17 y 18 también en el Mercado de Palacio, en Palacio del Infante Don Luis en Boadilla del Monte.
 Además en Madrid han abierto recientemente 3 puntos de venta por lo que también encontraréis sus kimonos en:
  • Old School Rastroun showroom permanente donde acudirán personalmente los domingos de Rastro y días festivos. En c/Mira el Río Baja, 14.
  • Dentro de la peluquería "Corta Cabeza Hair", en el pop-up de "Las Monas" en la c/Pez, 11, hasta fin de año.
  • En la tienda Pipoca, en c/León, 5, también de forma permanente.
  Por supuesto desde la web de Fiu Fiuus podéis elegir vuestro modelo y comprarlo, o poneros en contacto con ellos. También responden rápido desde su página de facebook.

 Y ya para terminar... ¿sabías que las mangas del Haori sirven también de bolsillo y en ellas solía guardarse el abanico?, ahora puedes guardar por ejemplo... ¡el móvil!.

 David y Aida os aconsejan que os atreváis a salir con uno de sus kimonos a la calle y ver lo bien que sientan y cómo llaman la atención. Os puede pasar como aquella clienta que al principio creyó encontrarse con una exquisita bata (algo que no se descarta para quien le gusta lucir coqueta en casa) pero que volvió a por más tras causar furor con él en la calle.
 A mí no me cabe duda de la elegancia de estos kimonos y os recomiendo que no les perdáis de vista porque seguro que Fiu Fiuus dará que hablar. 
 Pronto llegarán también a Barcelona y por mi parte, esperaré a conocer el diseño de su propio "sello de familia" para contároslo antes que nadie.

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