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Exposición "Abundancia". Basurama.

lunes, 27 de junio de 2016

 Nunca antes ha existido tanta abundancia, la abundancia es considerada la prosperidad de nuestros tiempos. Y la riqueza de las sociedades con un modo de producción capitalista se puede medir en basura. 

 Algo inherente a nuestra sociedad es el consumo, cuya imagen más evidente, aunque invisible e invisibilizada es el cartón: la caja que alguna vez albergó todos o casi todos los bienes. Con el proyecto Abundancia, el colectivo Basurama nos invita a sentir la abundancia, a experimentar su exceso, su desborde, su inmensidad.



 En esta instalación site specific, ya en el exterior nos reciben multitud de cajas de cartón que parecen pelear por un hueco. Brotando desde  la fachada de la propia galería, crean una singular topografía de volúmenes y sombras que al pasar por delante es imposible de ignorar.

  Con más de 100 proyectos en 4 continentes, es la primera vez que el colectivo Basurama expone en una galería comercial. Aunque su trabajo pudiera interpretarse como una crítica social, para ellos es mucho más importante hacer preguntas que dar respuestas. 
 Consideran el arte como una herramienta de reflexión y transformación social, a través de la hibridación de conceptos y formas. 

 Cruzamos el umbral y nos encontramos con ese espacio o caja blanca propio de una galería de arte. 






 En esta primera sala nos recibe la serie fotográfica "Poemas invisibles". Un paisaje de 30 fotografías montadas sobre cartón, que reflexionan sobre la vida de las cajas de una forma concreta y descontextualizada. 
 El cartón suele considerarse un material con poco valor, incluso indigno. Pero estas fotos de trocitos de cajas tienen cierto atractivo visual. En ellas se puede encontrar de repente una belleza estética, como abstracciones plásticas que pueden recordar obras de otros artistas contemporáneos.

 Son fotografías macro que guardan la memoria de cada caja, mostrando los pequeños gestos de las miles de manos que las han cogido, manipulado, transportado, sellado o destrozado durante sus cortas vidas y a veces largos viajes. Que han dejado su huella en ellas a través de sus códigos de barras, celos, cortes, grapas... heridas.


 Todo el cartón que vemos en la exposición es el recogido únicamente en las horas de un día, ha sido recolectado por los cartoneros con los que Basurama trabaja directamente y provienen de la zona centro comercial de Madrid como la calle Fuencarral, Montera o Preciados.

 Estos especialistas del cartón, tienen identificadas las horas a las que sale, los lugares en los que más se acumulan... en el centro de Madrid todos los días hay continuamente furgonetas cargando y descargando mercancía empaquetada con este material.

 Entre los cartoneros existen leyes invisibles, cada uno tiene su zona y también se relacionan entre ellos. Con la policía hay una especie de acuerdo no escrito según el cual se les permite recoger en ciertos lugares si lo dejan limpio. 



 Lo cierto es que el sistema oficial del ayuntamiento no sería capaz de recoger toda la cantidad de cartón que se acumula a diario y de no ser por la labor de los minusvalorados cartoneros la ciudad sería insostenible. Ellos lo devuelven al ciclo del reciclaje llevándolo a las empresas donde lo tratan.

 La obra nos marca el camino propagándose hacia el interior, invadiendo el espacio pero al mismo tiempo haciéndolo habitable, acogedor pero cavernoso y extraño. 
 Entramos en esta cueva-vertedero, un espacio habitado en la abundancia con pequeñas ventanas al mundo exterior, a paisajes hacia la ciudad y hacia los recolectores.  


 Al asomarnos vemos algunas imágenes que han sido grabadas en Madrid, en las mismas calles comerciales de las que proceden las cajas que nos rodean. Bodegones cotidianos presentes en las calles de cualquier ciudad a última hora de la tarde, antes de que se ponga el sol, cuando emerge la abundancia.

 La reflexión va de lo local con vídeos de Madrid o Bilbao a lo global porque la basura-abundancia es globalEn otras fotos vemos la "Mina de cartón" de El Cairo (abajo), o "Los buzos del vertedero de La Duquesa" en Santo Domingo, "A lomos de caballo criollo se hizo la patria" en Montevideo... podéis verlas en la web de la galería. 




  Basurama siempre ha trabajado con diferentes colectivos. Con esta primera presencia en una galería de arte han irrumpido en el sistema comercial con la intención de experimentar.

 Se convierten así en mediadores de distintos entornos, forzando una mezcla popular-social y cultural-artístico, consiguiendo atraer a un público que nunca había estado en una galería de arte. Vecinos del barrio, gente mayor e incluso niños pequeños se han atrevido a entrar en la sala, desbordando los límites marcados en el ámbito de lo "artísticamente correcto".

 Al ser un colectivo con un modus operandi distinto al de otros artistas, han tenido que adaptar un poco su práctica. Para ellos la práctica artística lo es todo y buscan que las personas se cuestionen algunas cosas y pongan en valor otras.
 Desde los cartoneros que se cuestionan cómo se habita la ciudad y cómo se circula, hasta las personas que se juntan para abrir un descampado y cultivar, en una ciudad donde antes costaba más encontrarse. 

 Mónica y Rubén, dos de los miembros de Basurama en la actualidad comentan: "el arte ha traspasado sus fronteras y se encuentra ahora en una explosión de formatos híbridos en los que se exploran muchas situaciones culturales y sociales. Y el mercado del arte en sí, va por detrás recogiendo todavía esa explosión de apertura de otra manera. No lo sabemos, está por ver."

"La basura es abundancia. La abundancia es consumo. Morimos en la abundancia."


¿Cuándo y dónde ver la exposición?

En la galería Moisés Péres de Albéniz, c/del Dr. Fourquet, 20 hasta el 23 de Julio.

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