Analytics 2

Cleopatra y la fascinación por Egipto.

lunes, 4 de abril de 2016


  Uno de los momentos que más han atraído en la historia universal sobre una de las culturas más antiguas, lo protagonizan Cleopatra y la fascinante cultura egipcia, cuando entran a formar parte del imperio Romano.

  Más que una belleza deslumbrante como se representa en las películas que se han hecho sobre ella, esta mujer culta, inteligente y refinada que hablaba diversas lenguas pocas veces recurría a un intérprete. Pues según Plutarco, tenía un trato de atractivo irresistible y su figura, favorecida por su palabra y su conversación, impresionaba profundamente a quienes la oían. 
  Bienvenidos a la exposición "Cleopatra y la fascinación de Egipto".
 

  La reproducción de una puerta del templo egipcio de Dendera marca el inicio del recorrido, comenzando con el esplendor que contó con las riberas del Nilo como escenario, como el que debió tener la lujosa casa romana donde se encontraba este umbral con friso nilótico con mosaicos del tamaño de un garbanzo y que muestra cómo era la vida a lo largo del curso del río Nilo.
  En esta proyección, nos cuentan cómo Alejandro Magno llegó a Egipto en el año 332 a.C. durante su enfrentamiento con el imperio Persa, con la intención de apoderarse de esta fértil tierra de gran importancia estratégica. 

  Durante su estancia fundó la ciudad de Alejandría, que posteriormente se convirtió en la gran capital de EgiptoTras su muerte, el entonces gobernante de Egipto, el general Ptolomeo, se declaró independiente e inició una larga dinastía con Alejandría como capital, convirtiéndose en una de las principales metrópolis del mundo. 

  En la dinastía ptolemaica, de estirpe y lengua griegas, se mantuvieron las creencias del Egipto de la época reverenciando a las deidades locales y sincretizando con nuevos cultos que aunaban aspectos comunes a las religiones griega y egipcia.
  Gracias la minuciosa descripción de los colores de Gunther Roeder (1911), los miembros del Proyecto Tahut han propuesto esta reconstrucción de los relieves de la capilla de Adikhalamani del Templo de Debod, que desde 1903 quedaba cubierto durante varios meses al año por las aguas de la primera presa de Asuán por lo que se diluyeron los colores que debieron tener en su origen. 



  En el Antiguo Egipto, los sacerdotes se encargaban del culto diario en los templos, así como del complejo ritual funerario en el que el cuerpo se debía conservar momificado para renacer en el más allá una vez superado el juicio ante Osiris. 


  Sin embargo, los ptolomeos conservaron algunas costumbres griegas inconcebibles para los egipcios como la cremación. Además ya no extraían las vísceras, aunque las momias se recubrían de estuco pintado o dorado. Ya en la época romana, se pintaba con gran verosimilitud y detalle el rostro del difunto sobre una tabla que se colocaba cubriendo el rostro momificado.

  Los egipcios veneraban a los animales de entre los cuales el más sagrado era el gato, en el que veían la encarnación de la diosa Bastet, protectora del hogar y de la familia. Estos también eran  momificados y enterrados junto a su familia, o en cementerios específicos donde continuar protegiendo a sus propietarios en el más allá. 

  Aquí también encontramos una buena muestra de las artes suntuarias del Egipto ptolemaico con piezas de cerámica y orfebrería. Amuletos, estatuillas, anillos y brazaletes, figuras de terracota y monedas acuñadas entre otros.

  Tras esta introducción, pasamos a conocer a la última reina de Egipto. Cleopatra Filopátor Nea Thea o Cleopatra VII (hacia 69-30 a.C.) heredó el trono a los 18 años, que compartió con su hermano y esposo Ptolomeo XIII, con quien tuvo que casarse por testamento de su padre. Los matrimonios entre hermanos eran costumbre entre las castas reales para mantener el poder en los clanes familiares.

  Sus propios hermanos, en desacuerdo con su política de ayuda a los romanos la disputaron el trono y Cleopatra fue derrocada y exiliada a Siria. Allí intentó reunir un ejército para recuperar el poder, pero no lo consiguió si no con la ayuda de Julio César. Ante él se presentó en secreto una noche, con un ardid con el que le cautivó, pues se cuenta que se hizo envolver en una rica alfombra que transportada a hombros de un servidor, como si de un regalo se tratara. No encontró obstáculos para ser llevada ante César quien quedó fascinado por su trato y su gracia, empezando un amor que ocasionó una guerra para restaurar a Cleopatra como reina de Egipto.
  Tras el asesinato de César, Cleopatra ganó el amor de Marco Antonio, al que además apoyó económicamente en su enfrentamiento con los rivales de éste. Volvieron juntos a Egipto y contrajeron matrimonio, a pesar que Marco Antonio había prometido casarse con la hermana de Octavio. La relación entre Marco Antonio y Octavio, antes amigos, empeoró progresivamente y Octavió consiguió poner a la opinión pública en contra de la pareja. Finalmente el Senado declaró la guerra a Egipto y Octavio acabó derrotando a Cleopatra en la batalla naval de Accio. Con su amado Marco Antonio muerto, decidió suicidarse para evitar ser exhibida como presa en Roma.

  Las circunstancias en que lo hizo aún hoy son misteriosas pero prevalece la que hace referencia a la picadura de una serpiente.

  "Cuando abrieron las puertas encontraron a Cleopatra muerta en un lecho de oro, regiamente adornada. De sus dos fieles esclavas, Eira estaba ya muerta a sus pies y Carmión, vacilante y torpe, le colocaba la diadema que ceñía su cabeza. (...)

  Dícese que el áspid fue introducido entre los higos y tapado con hojas, porque así lo había dispuesto Cleopatra, para que el reptil le picase sin que ella lo apercibiese. Pero cuando lo vio, al coger algunos higos, dijo: ¡Ay, está aquí! y alargó el brazo desnudo para que le picase. Otros sostienen que el áspid estaba en una vasija, e irritado y enfurecido por Cleopatra con un alfiler de oro, se enroscó en su brazo, pero nadie sabe de verdad lo que pasó."

Plutarco, Vidas Paralelas.

Tras la muerte de Cleopatra y la eliminación de sus herederos, en el año 31 a.C. Egipto se convirtió en provincia romana. El exotismo de las tierras del Nilo se puso de moda en Roma a través de monumentos, pinturas, frescos y mosaicos de temas nilóticos. El interés por el esplendor y refinamiento de la forma de vida Alejandrina, destacó especialmente en el uso de las joyas. Los nuevos gustos influyeron en la Roma tradicional creando una tendencia conocida como "egiptomanía".


  La extraordinaria personalidad de Cleopatra también ha inspirado a numerosos artistas desde el Renacimiento hasta nuestros días. Y podemos encontrar obras como "Cleopatra disuelve la Perla" de Carlo Maratta, que representa una anécdota de Plinio "el Viejo", en la que Cleopatra deja caer una perla en una taza de vinagre, demostrando así a Marco Antonio su indiferencia ante el lujo. 

  O la polémica representación de Waterhouse, donde vemos a una Cleopatra desvergonzada, representada como una mujer fatal descansando sobre una piel de leopardo con una mirada que desafía al espectador, tan seductora y venenosa como la serpiente que puso fin a su vida. Así lo revela la cita de "Antonio y Cleopatra" de Shakespeare que acompañaba a la imagen cuando fue reproducida.


  
  

  También ha sido representada de forma recurrente en las artes escénicas a través de obras teatrales, óperas y producciones cinematográficas y televisivas de gran popularidad. Como la ganadora de 4 premios Oscar, "Cleopatra" de Joseph L. Mankiewicz, con Elisabeth Taylor vistiendo este espectacular manto de seda y oro que podéis ver en la muestra, junto con más vestuario de la película, y atrezo de puesta en escena de otras obras.







  La muestra nos despide con un repaso al coleccionismo y egiptología en España, que aunque quedó al margen de la egiptomanía europea del  siglo XIX, cuando los grandes descubrimientos y excavaciones, la alta burguesía española sí llegó a reunir pequeñas colecciones de objetos que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional.

  En este cuadro del pintor madrileño José del Castillo se representa una escena costumbrista de finales del siglo XVIII en Madrid, en la que destaca una escultura de Isis agitando un sistro en una mano (instrumento utilizado en Egipto, Sumeria y Roma, similar a un sonajero), junto a la que conversan personajes que pasean por los jardines del Retiro.

  La primera expedición arqueológica española tuvo lugar en la Campaña de Nubia organizada por la Unesco, para salvar los monumentos sumergidos por la gran presa de Asuán. Como recompensa, Egipto hizo una generosa donación de antigüedades a España además de ceder el Templo de Debod, que fue reconstruido en el parque de la Montaña, piedra a piedra.

  En cuanto a antiguedades se refiere y por primera vez en el mundo, si acudís a la exposición podréis ver algunas piezas arqueológicas de gran importancia gracias a la contribución de algunos prestadores privados y de aproximadamente 80 museos europeos. Más de 400 obras expuestas que comprenden desde grandes esculturas, gemas finas y joyas, cuadros... y muchas otras obras, algunas inéditas.

  ¿DÓNDE?
  En Centro de Exposiciones Arte Canal, en Paseo de la Castellana 214.
  Metro Plaza de Castilla.

  ¿CUÁNDO?
  De lunes a domingo de 10:00 a 21:00 hasta el 8 de mayo de 2016.
  La tarifa general es de 7€, y reducida para grupos de 3,5€.
  Encontraréis más información en www.exposicioncleopatra.es

Siempre es mejor si uno puede ir en persona, pero si no es tu caso espero que te haya gustado este pequeño recorrido virtual. Y si es así, ¡te invito a suscribirte para no perderte el próximo!
Image and video hosting by TinyPic



No hay comentarios

Publicar un comentario

RASTRO Y HUELLA © - DISEÑO BY HERPARK