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Equinoterapia en Alcalá de Henares

martes, 28 de julio de 2015

  Muchos son los estudios que demuestran que las personas se benefician del contacto regular con animales, y a lo ancho y largo de nuestro variado planeta, multitud de diferentes especies, desde los pollos a los elefantes, se utilizan en programas de terapia obteniendo beneficios tales como el desarrollo de empatía y habilidades sociales, aceptación, mejora de las relaciones, cambio de enfoque, entretenimiento, estímulos mentales y otros beneficios fisiológicos.
  Los protagonistas de hoy son nuestros amigos de la raza equina, en concreto los caballos.




El caballo, fue domesticado hace ya aproximadamente 6.000 años, y como símbolo de libertad, es uno de los animales más admirados por el hombre. Existen referencias del uso terapéutico de la relación hombre-caballo en la griega clásica, donde ya se recomendaban los paseos a caballo para mejorar el espíritu de las personas afectadas de enfermedades incurables. Psicológicamente, el caballo resulta como una extensión del propio cuerpo, y cuando el hombre se fusiona con su montura, experimenta al mitológico Centauro.

 La equino-terapia es una alternativa a la rehabilitación física y psicológica dirigida a personas con diferentes discapacidades y dolencias, que ayuda al desarrollo de habilidades motoras, equilibrio, tono muscular, coordinación, control postural, conducta, ajuste emocional, adaptación social, etc. 
La terapia física o hipoterapia, se basa en aspectos como la transmisión del calor corporal del animal, la de impulsos rítmicos y el movimiento tridimensional. A medida que crece la confianza y experiencia del paciente, éste puede responder a cambios sutiles en el movimiento del caballo, desarrollando los músculos, ampliando su rango de movimiento y aumentando la confianza general.


En Madrid existen varios centros donde se puede practicar este tipo de terapias, y hoy nos acercamos a conocer el Club Hípico Complutense, donde llevan varios años practicándolas y consiguiendo fantásticos avances como en el caso de Lucía y Pablo.

  Lucía, que nació clínicamente muerta tras un parto prematuro, sufre espasticidad debido a una parálisis cerebral infantil, lo que significa que algunos músculos se mantienen permanentemente contraídos provocando rigidez e interfiriendo distintos movimientos y funciones. Ahora tiene 5 años y lleva asistiendo a estas clases desde hace dos. Sus transmisiones neuronales están dañadas y se está intentando que otras neuronas distintas a las originales hagan ese trabajo de transmisión en las piernas y en la mano derecha. Con mucho trabajo de corrección postural tanto en estas clases como con fisioterapia, y el esfuerzo titánico de sus padres y muchos profesionales, Lucía ahora camina con ayuda de un andador.

A la izquierda, en plena sesión, Lucía monta bajo la atenta supervisión y enérgica guía de Nieves, la experta en terapias ecuestres y también maestra infantil, junto con sus ayudantes.

 En cuanto a Pablo, sufrió un derrame cerebral a los pocos días de nacer que le provocó hemiparesia (parálisis parcial que afecta a un brazo y pierna del mismo lado del cuerpo) y un leve retraso cognitivo. Empezó con una terapia para aprender a hablar y ahora hace monta terapéutica. Es un joven muy alegre al que siempre le han gustado los caballos y viene a recibir clases desde hace ya aproximadamente 10 años. 

 A sus 16 años, acaba de terminar 3º de E.S.O., toca la batería en una banda y en breve comenzará un curso de formación profesional como ayudante de auxiliar administrativo. 
Recientemente ha sido nombrado ayudante oficial de los profesores de terapia, con diploma incluido, y acompaña en las clases a otros niños, así como en el cuidado de los caballos. Aquí le vemos montando a Rociero, en un momento de descanso a la sombra durante un paseo. 

Son sólo dos ejemplos de  interacción entre personas y animales, que demuestran que los segundos no son nuestros instrumentos de explotación sino seres con los que compartir vivencias, espacios... y a día de hoy necesitan sobre todo nuestra protección y respeto.

En cuanto al club hípico donde hemos realizado esta visita, se encuentra en el mismo campus de la UAH, junto al polideportivo. Las clases de terapia son trimestrales, comienzan con cada nuevo curso escolar y se celebran los fines de semana. Visitad su página de facebook para contactar con ellos o si queréis acercaros al club a conocerlos, el personal os atenderá encantado.

Espero que os haya gustado este post y si conocéis a alguien a quien le pueda interesar la actividad, no dudéis en compartirlo.

¡Hasta la próxima entrada!
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